Arauca, cuyo nombre colonial es Villa de Santa Bárbara de Arauca, es un municipio colombiano y la capital del departamento de Arauca. Se encuentra ubicado sobre la margen sur del río Arauca, en la región de la Orinoquía colombiana, una zona reconocida por sus extensas llanuras, su riqueza natural y su fuerte identidad cultural llanera.
El Municipio fue fundado oficialmente el 4 de diciembre de 1780 por el sacerdote jesuita Juan Isidro Daboín, sobre un antiguo asentamiento indígena ubicado donde hoy se encuentra el parque Caldas. Durante la época de la Independencia, Arauca tuvo una importante participación histórica, ya que fue paso estratégico de las tropas lideradas por Simón Bolívar y, por un corto periodo en 1816, llegó a convertirse en capital provisional de la República de la Nueva Granada.
En cuanto a su geografía, Arauca se caracteriza por tener un territorio predominantemente plano, típico de los Llanos Orientales. El Municipio posee importantes recursos hídricos gracias a la presencia del río Arauca y numerosos caños y lagunas que enriquecen el ecosistema de la región. Estas condiciones favorecen actividades económicas como la ganadería y la agricultura, además de convertir al territorio en un espacio con gran biodiversidad en fauna y flora.
La economía del municipio se basa principalmente en la explotación petrolera, la ganadería, la agricultura, el comercio y los servicios. En las zonas rurales es común la producción de arroz, plátano, yuca, maíz y cacao, mientras que la ganadería bovina es una de las actividades tradicionales más representativas de la cultura llanera.
Uno de los aspectos más representativos de Arauca es su riqueza cultural; el municipio conserva profundamente las tradiciones reflejadas en la música llanera, el joropo, el coleo, la gastronomía como lo son: ternera a la llanera (mamona), cachapas con queso, picadillo criollo, sancocho de curito y pisillo de chigüire al igual que las festividades populares.
Arauca continúa siendo un territorio de gran importancia para Colombia por su riqueza natural, económica y cultural. Sus habitantes son reconocidos por conservar las tradiciones llaneras, el espíritu trabajador y el sentido de pertenencia hacia una región que combina historia, naturaleza y desarrollo económico en el corazón de los Llanos Orientales.