La alcaldía de Arauca por medio de la Secretaría de Salud y la ESE Jaime Alvarado y Castilla, lideró una actividad de prevención del suicidio en la plazoleta de la alcaldía, en aras de visibilizar las conductas suicidas y/o trastornos de salud mental, las causas que posiblemente las puedan generar, así, como los factores de protección, signos y de alarma.

Actualmente, los índices de suicidio a nivel país han aumentado drásticamente. Según el DANE, el número de defunciones por suicidios en Colombia entre 2009 y 2016 fue de 17.522, con un promedio anual de 2.190 casos, en 2017 la cifra de suicidios (preliminar) fue de 2.097, esto es 377 casos menos que en 2016.

“Por edad, la distribución del suicidio en 2017 muestra que, en el grupo entre los 20 y 24 años el evento es más frecuente (14,6%), seguido por la población de 25 a 29 años (12,06%) y los de 30 a 34 años (9,65%). El 44,7% de los suicidios del país se da en personas de 20 a 39 años, lo cual indica que son muchos los años de vida potencialmente perdidos por esta causa”, fuente del Ministerio de Salud.

Por ello, y de acuerdo a los lineamientos del Ministerio de Salud y Protección Social, la administración municipal continúa  brindando asesorías y rutas de atención en pro de evitar pérdidas de seres queridos.

En este sentido y ante las conductas suicidas,  es vital aplicar los siguientes elementos que han sido identificados como protectores para evitar que estos pensamientos de muerte empeoren, y su paso a tener deseos de morir o de acabar con la propia vida, o incluso de realizar algún intento de suicidio son:

  • La buena comunicación familiar
  • La participación en las actividades familiares
  • La vinculación a grupos de pertenencia o a proyectos (aunque estos sean individuales)
  • Y la sensación de ser útil y valorado por las personas significativas, tanto familia como grupos de iguales.

Así mismo, se deben tener en cuenta los signos de alarma:

  • Desesperanza acerca del futuro, pensamiento tipo “la vida no merece la pena,” “nada va a cambiar”.
  • La ausencia de proyectos vitales a corto/medio plazo.
  • Bajo estado anímico, sentimientos de tristeza, minusvalía y baja autoestima.
  • Alteración de los hábitos, del sueño, la alimentación o disminución del rendimiento académico.
  • Dificultades para compartir el malestar o sufrimiento con familia y/o amigos.
  • Aislamiento en domicilio y poca comunicación con familiares y/o amigos.
  • Cese de actividades que antes realizaba, o incapacidad de disfrutar de las mismas.
  • Autolesiones (cortes en antebrazos, muslos…)  normalmente realizadas con la finalidad de regular emociones negativas.
  • Sufrimiento relacionado con acoso escolar (bullying) o dificultades para establecer relaciones sociales duraderas.
  • Destapar o expresar experiencias traumáticas (abuso sexual, maltrato…) que generan gran sufrimiento.
  • Desbordamiento emocional desproporcionado ante situaciones conflictivas o ausencia de recursos para hacerles frente.
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